Las fuertes tormentas que azotaron esta semana el sureste de Estados Unidos en medio del comienzo de las vacaciones navideñas dejaron, al menos, 15 muertos, según informaron medios de ese país.
El número de muertos en Misisipi tras una serie de fuertes tormentas y tornados se elevó ayer a ocho, además de registrar dos personas desaparecidas, a las que se suman seis fallecidos registrados en Tennessee y uno más Arkansas.
Entre los fallecidos en Misisipi se encuentra una niña de siete años de edad que se encontraba en una camioneta con su familia en una de las autopistas del estado fuertemente azotadas por las tormentas.
La hermana menor del pequeño y sus padres resultaron heridos y están hospitalizados.
Asimismo, los residentes de Alabama, que decretó el estado de emergencia, y el noroeste de Georgia, se preparan para fuertes lluvias y posibles inundaciones, mientras que aún están vigentes las alertas en Tennessee para el resto del fin de semana, según informó el Servicio Meteorológico Nacional.
Un tornado tocó tierra cerca de Birmingham, Alabama, en la tarde del viernes y destruyó varias casas, aunque no hubo fallecidos. Las fuertes tormentas azotan EE.UU. en uno de los períodos de mayor movilidad de todo el año, al inicio de la temporada navideña, fechas en las que está previsto que 100 millones de estadounidenses se desplacen, en su mayoría (91 millones) por carretera.
ALABAMA
Residentes del norte de Alabama estaban en alerta por inundaciones de moderadas a severas ayer, un día después que un tornado tocase tierra brevemente en la ciudad más poblada del estado pero causó pocos daños.
Las inundaciones son resultado de fuertes aguaceros que han estado azotando el sureste de Estados Unidos desde el miércoles, llevando precipitaciones récord a algunas áreas.
La ciudad de Mobile, por ejemplo, fue anegada con cuatro pulgadas (10 centímetros) de agua el miércoles, lo que destrozó el récord previo de 2,2 pulgadas fijado en 1990.
Temperaturas inusualmente cálidas esta semana estimularon fuertes vientos, tornados y lluvias que para el sábado habían causado al menos 17 muertos y dejado decenas de familias desamparadas en esas zonas del país norteamericano.
