El Gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) firmaron ayer en La Habana un trascendental acuerdo para la reparación de más de seis millones de víctimas, con el que se buscar cerrar las heridas abiertas por medio siglo de conflicto armado y aproxima el horizonte de la paz para el país.
Los jefes de las dos delegaciones consideraron el acuerdo como uno de los más importantes logrados en más de tres años de diálogos de paz en La Habana, ya que las víctimas son el "centro de gravedad" del proceso, a las que ahora se garantiza un "sistema integral" de verdad, justicia, reparación y no repetición.
El jefe negociador del Gobierno resaltó que este acuerdo garantiza "en la mayor medida posible" los derechos de todas las víctimas y cierra la puerta a nuevas víctimas: "las víctimas del futuro, las que no vendrán".
"No se pondrá en marcha un esquema de persecución y venganza. No habrá cacería de brujas. Pero tampoco habrá espacio para la impunidad", subrayó De la Calle; quien destacó el logro de la jurisdicción especial para la paz, basada en el reconocimiento de la responsabilidad, el aporte de la verdad plena y el compromiso de la reparación.
Aunque habrá una amnistía "lo más amplia posible" para delitos políticos, no quedarán impunes los crímenes de guerra y lesa humanidad cometidos tanto por guerrilleros como por agentes del Estado; quienes si cumplen los requisitos de reconocimiento y verdad serán sancionados a una "restricción efectiva de libertades y derechos", pero no penas de cárcel.
De la Calle no especificó de qué manera se cumplirá con esa restricción de la libertad, aunque aclaró que habrá un "mecanismo de monitoreo idóneo según las particularidades de cada caso". "No nos interesa aplaudir la entrada en la cárcel de nuestro adversario en esta prologada guerra. (...) Preferimos trabajar con ellos a partir de acuerdos de convivencia, reconstruyendo la sociedad y la patria en territorios especiales de paz, en los que el compromiso sea con la Colombia del futuro", indicó sobre este asunto el jefe negociador y "número dos" de las FARC, Iván Márquez.
