El senador por Florida Marco Rubio surgió como ganador del primer gran debate presidencial de las elecciones de 2016 en Estados Unidos pese a que el "show", como era previsible, corrió a cargo del irreverente magnate Donald Trump.
Los principales medios y analistas dieron ayer como vencedor al joven aspirante de origen cubano por unanimidad: logró presentarse como la sangre nueva que necesita el partido para vencer a la favorita, Hillary Clinton.
