La coincidencia estremece: 33 años. A esa edad, según la Biblia, murió Jesucristo en la cruz. Siglos después y en circunstancias completamente distintas, un trabajador minero de la misma edad perdió la vida en las profundidades de una mina de Porco.
Su muerte movilizó a un equipo especializado de rescate, que se internó en la oscuridad del yacimiento para recuperar sus restos. Según la tradición, esa edad es la más suceptible para un hombre.
La alerta fue emitida por la Policía de Porco, luego de que se reportara la presencia de una persona aparentemente sin signos vitales en el interior de la mina.
Los rescatistas ingresaron acompañados por cinco trabajadores voluntarios y recorrieron aproximadamente 1.200 metros en horizontal, antes de realizar un descenso de otros 30 metros en vertical.
Después de avanzar por las galerías, encontraron al trabajador sin signos vitales. Entonces comenzó la segunda parte de la misión: sacar el cuerpo desde la profundidad.
La extracción demandó aproximadamente cuatro horas de esfuerzo, hasta que finalmente los restos fueron llevados a la superficie.
En el exterior aguardaban los familiares, enfrentando el dolor de una pérdida.
Los restos fueron entregados a las autoridades para cumplir con los procedimientos legales correspondientes, mientras se investigan las circunstancias exactas en las que se produjo el fallecimiento.
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