Betty Calderón, testigo del nacimiento de las entradas de Ch’utillos pic.twitter.com/m379wX7cuY
— El Potosí (@elpotosinet) August 28, 2026
Betty Calderón Ríos tiene 84 años, está lúcida y saludable. Vive en el número 84 de la calle Frías, que fue el hogar familiar de Gonzalo Calderón, el hombre que dio nacimiento a las entradas folklóricas de Ch’utillos.
“Él estaba seguro de que la fiesta se iba a convertir en algo grande”, dice antes de comenzar la grabación y lo ratifica después. En la década del ’80 del siglo XX, Gonzalo era uno de los radialistas más populares de Potosí, merced a los programas que conducía en la radio Indoamérica. En 1983, esa radioemisora fue pasante de la festividad, asumiendo una responsabilidad que declinó el Club de Leones, y Calderón se involucró en el asunto, convirtiéndose en la mano derecha de Víctor Hubo Baspineiro.
En 1985, el alcalde de Potosí, Jaime Herrera Recacochea, nombró director de cultura a Gonzalo Calderón quien, con las experiencias fallidas de los años anteriores, tuvo la idea de convocar a un concurso intercolegial de danzas con el fin de que participen los colegios, como no lo habían hecho antes. Esa convocatoria permitió que se realizara la primera entrada folklórica de Ch’utillos el sábado 24 de agosto de 1985.
Para garantizar la participación de los colegios, “Gonzalo tuvo que corretear día y noche”. Acudía a los establecimientos, hablaba con directores y maestros y promocionaba el concurso mediante sus programas de radio.
“Estaba fuera todo el tiempo y, cuando venía, nos decía que estaba trabajando para rescatar la festividad de Ch’utillos”, agrega doña Betty.
Calderón tuvo que vencer muchas dificultades para coronar su sueño de tener una entrada folklórica y solo lo logró cuando fue elegido alcalde. Su hermana dice que él se convirtió en un devoto fiel de San Bartolomé y se encomendaba a él para que la fiesta crezca. Decía que la festividad llegaría a ser tanto o más grande que Gran Poder y el carnaval de Oruro y pudo verla crecer.
Su temprana partida le impidió ver a la festividad inscrita en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Unesco, pero, para entonces, ya era tan grande que ahora es un referente más de Potosí.
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