La vida de Simón Quispe Bolívar, de 44 años, terminó de manera inesperada durante una persecución policial en Cotagaita. Una bala impactó su humanidad cuando se encontraba a bordo de un vehículo cuyo conductor emprendió una huida que desencadenó la intervención de efectivos policiales.
El hecho terminó con la muerte de Quispe Bolívar y con tres policías —un subteniente y dos sargentos— aprehendidos por orden del Ministerio Público, en el marco de la investigación que busca establecer quién realizó el disparo y bajo qué circunstancias.
De acuerdo con los primeros elementos conocidos, los efectivos policiales habrían hecho uso de sus armas de reglamento para intentar detener el vehículo. En medio de la persecución, uno de los proyectiles habría alcanzado a Quispe Bolívar.
Sin embargo, será la investigación del Ministerio Público la que determine la trayectoria del proyectil, el arma de la que salió la bala y las responsabilidades que correspondan. Los policías aprehendidos son considerados investigados y mantienen su presunción de inocencia.
Para la familia, entretanto, ninguna investigación puede devolverles a Simón.
“Que se haga justicia. Pedimos la pena máxima para esos oficiales que han cometido este error”, reclamó José Luis Ventura, cuñado de la víctima, visiblemente afectado por la muerte de Quispe Bolívar.
Ventura cuestionó además la actuación de las autoridades y lamentó que, según su versión, no se hubiera realizado con la rapidez esperada la autopsia médico-legal para esclarecer las circunstancias de la muerte.
“Estamos dolidos. Queremos justicia”, manifestó, al exigir una investigación prolija, transparente y sin favoritismos, debido a que se trata de una persona que perdió la vida por el impacto de un proyectil de arma de fuego.
De acuerdo con la autopsia médico-legal, la muerte de Simón fue por un shock hipovolémico por hemorragia interna, laceración pulmonar y traumatismo torácico penetrante por proyectil de arma de fuego.
