La Intendencia Municipal se encuentra en medio de duros cuestionamiento porque parte de sus miembros sabotea los operativos de control de locales ilegales y lenocinios que no cumplen las normas.
La alcaldesa Alejandra Sivila denunció que recientemente convocó al personal para un operativo en la zona Miners y solo se hicieron presentes cinco funcionarios. Lo propio pasó después para realizar controles en la avenida Murillo.
Frente a ese claro acto de sabotaje del personal de la Intendencia Municipal, se vio obligada a pedir apoyo a la Policía Departamental para realizar control en locales en los que hallaron menores, establecimientos que funcionan sin contar con la licencia respectiva y venta de bebidas que no ofrecen ningún tipo de garantía para los clientes.
ADVIERTEN
Pero no es solo eso: ya se evidenció que, cuando se tiene que realizar operativos en determinada zona, los dueños de los locales ya conocen cuáles son los lugares donde se va a ir y cierran sus negocios hasta que pase el control de parte de la Alcaldía.
Los dueños de locales que están funcionando con permisos falsos son los primeros en enterarse de los operativos y, cuando el personal de la Alcaldía llega a esos lugares, todo está cerrado y no se puede hacer nada contra el funcionamiento ilegal de bares, karaoques, pubs y otros de forma irregular.
Una persona que en el pasado tenía un bar ilegal en la zona Santa Rosa, más conocida como Miners, señaló que había gente de la Intendencia Municipal que, por el pago de 2.000 Bolivianos por mes, le advertía sobre los operativos, lo cual le permitía evitar decomisos y sanciones.
Actualmente no se cuenta con la versión de los locatarios pero, de acuerdo a la denuncia de la alcaldesa, aún existe personal que realiza llamados a los locales ilegales para que cierren sus puertas cuando se tiene que efectuar operativos.
Alejandra Sivila considera que de esa forma no se puede trabajar por lo que está realizando cambios en la cabeza de la Intendencia Municipal, pero también de los encargados de áreas como bebidas, comidas y otros con la finalidad de que no exista un abierto sabotaje como el que enfrentó en pasados días.
En medio de un clima de desconfianza, se estableció que, de ahora en adelante, se convocará al personal a una determinada hora y a cierto punto, y solo cuando el operativo esté en marcha sabrán cuales locales son los objetivos, eso con la finalidad de evitar que algunos funcionarios puedan advertir a los dueños de locales sobre el accionar de la institución.
