Justicia es el clamor que brota desde el dolor más profundo de una familia humilde de Potosí. La familia perdió a su hijo mayor en circunstancias aún no fue esclarecida, luego de que el joven cumpliera con su servicio en un cuartel en Pando.
De acuerdo con el relato de sus allegados, el cuerpo del soldado Javier Charcas, de 19 años, fue entregado dentro de un ataúd completamente cerrado y sellado herméticamente, sin permitir inicialmente ningún tipo de verificación por parte de sus seres queridos.
Pero el amor de madre se impuso. Entre lágrimas y desesperación, exigió abrir el féretro para ver por última vez a su hijo.
Según denunció la hermana menor del fallecido, al abrir el ataúd evidenciaron la falta de los ojos del joven, supuestamente habrían sido extraídos, así como sus riñones lo que agrava aún más el misterio en torno a su muerte.
