Coincidiendo con la fiesta de la Virgen de la Candelaria que se celebra en este fin de semana en Puno, Perú, gestores y activistas culturales comenzaron las protestas callejeras contra la apropiación de elementos de la cultura boliviana por parte de algunas ciudades peruanas.
En Bolivia, la protesta se centró en La Paz, donde hubo una marcha de protesta, pero también demostración de danzas que nuestro país reivindica como suyas. El acto principal se realizó en el atrio de la Universidad Mayor de San Andrés.
La protesta fue convocada por la Organización Boliviana de Defensa del Folklore (Obdefolk) que, en La Paz, contó con el respaldo de la Alcaldía. Según Obdefolk, la protesta no solo se realizará este sábado sino también el domingo en 91 ciudades de 15 países.
El país con más ciudades involucradas es Bolivia, seguido de Argentina y Chile. En la lista proporcionada por la organización también figura un anuncio de protesta en la capital del Perú.
La protesta está dirigida contra Puno que es la ciudad peruana que más elementos culturales bolivianos presenta como cuyos, especialmente danzas. El historiador Juan Pablo de Rada fija como hitos los años 1962, cuando se funda la diablada del Barrio Porteño, en Puno, y 1963, en el que sale a la venta, en Perú, un disco con el título “Danzas del Tawantinsuyo” que presenta los bailes más representativos de ese país, pero no hay diabladas, morenadas ni tinkus. Sus datos coinciden con los de la investigadora Rachelly Reynaga quien publicó en la revista ECOS que “las danzas bolivianas que en la actualidad el Perú pretende reivindicar como propias, a partir de supuestos orígenes históricos, no registran presencia documentada en el departamento de Puno sino hasta finales de la década de 1950 e inicios de la de 1960”.
