El río se convirtió en una fuerza imparable tras horas de lluvias intensas y terminó por engullir un vehículo completo, arrastrándolo entre lodo, piedras y escombros hasta hacerlo desaparecer bajo el sedimento. Sin embargo, no logró tragar al conductor del vehículo pues esté saltó salvando su vida milagrosamente.
La corriente sorprendió al motorizado cuando intentaba atravesar el sector, pero no logró su cometido final. El conductor consiguió escapar con vida. En un acto desesperado, abandonó el vehículo apenas segundos antes de que el río lo atrapara y lo devorara con una violencia arrolladora.
Pese a que unidades de emergencia y comunarios activaron un operativo de búsqueda río abajo, el caudal no dio tregua. La profundidad del lodo y la fuerza persistente del agua impidieron recuperar el motorizado que quedó sepultado bajo toneladas de sedimento.
