En menos de tres horas, cuatro mineros perdieron la vida en el interior de dos minas distintas, tres de ellos hermanos, en una seguidilla de tragedias que vuelve a desnudar los riesgos extremos del trabajo bajo tierra y la precariedad en las condiciones de seguridad.
La Dirección Departamental de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) confirmó que los decesos ocurrieron el 16 de enero, a las 9:00, en hechos separados pero en distintas minas, donde la vida pende de un hilo.
El primer caso corresponde a Arturo Cabrera, de 34 años, un trabajador minero que falleció aplastado por el desprendimiento de un área rocosa. La tragedia sucedió en la mina Rosario Bajo.
De acuerdo con el informe policial, el minero ingresó al socavón para colocar explosivos, momento en el que una sección de la mina cedió y cayó sobre su cuerpo. Sus compañeros intentaron auxiliarlo desesperadamente, pero el peso de la roca y la gravedad de las heridas hicieron imposible salvarle la vida.
Horas más tarde, el mismo día, alrededor de las 11:00, personal policial fue convocado a una cooperativa minera en la zona de Huari Huari, donde se reportó otra tragedia aún más desgarradora.
