La parca sigue rondando los socavones del Cerro Rico de Potosí. Una explosión de cargas de dinamita al interior de un yacimiento minero segó la vida de dos jóvenes mineros, elevando a 118 la cifra de trabajadores fallecidos en labores mineras en lo que va de este año, una estadística que estremece y desnuda la crudeza de la minería tradicional.
De acuerdo con el reporte de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc), el trágico hecho ocurrió en la mina San Ramón, perteneciente a la Cooperativa Villa Imperial, en pleno Cerro Rico, símbolo histórico y a la vez escenario recurrente de muerte y sacrificio.
El director departamental de la Felcc, coronel José Millán, informó que el accidente se produjo durante trabajos de perforación y detonación de dinamita. Según el relato oficial, los mineros acordaron evacuar el interior del yacimiento antes de la explosión; sin embargo, dos de ellos no lograron salir a tiempo, quedando atrapados en las entrañas del cerro.
Los cuerpos fueron hallados recién 24 horas después del accidente. Fueron los propios compañeros de trabajo quienes, arriesgando sus vidas, lograron rescatar los restos sin vida y dar aviso inmediato a la Policía, que posteriormente procedió al levantamiento legal de los cadáveres.
