Terror bajo tierra. Un clima de pánico, silencio y muerte se ha apoderado del corazón del Cerro Rico. Grupos de presuntos jucus —bandas que, según testimonios, actúan con armamento de alto calibre y total impunidad— estarían sembrando terror en las entrañas de las minas, llegando incluso a atentar contra la vida de los trabajadores para arrebatarles sacos de mineral.
El empresario minero Emilio Alave rompió el silencio y lanzó una denuncia estremecedora porque esos grupos no solo estarían robando mineral, sino que algunos fallecimientos de mineros estarían siendo encubiertos como accidentes laborales.
“Son personas de los jucus. Y no dicen nada, nadie. Eso es lo más preocupante… hay riesgo total de perder vidas humanas”, declaró, visiblemente afectado.
Según Alave, estas organizaciones —que pueden estar compuestas por 30, 40 y hasta más de 50 individuos— irrumpen en las bocaminas como si fuesen los dueños. No entran a escondidas: entran armados, organizados y sin temor a nadie.
“En interior mina ha proliferado totalmente el juqueo con armamento de alto calibre. Son personas bien preparadas… ya ni siquiera vienen a juquear, vienen a pegarles a los compañeros”, lamentó.
