La aguda falta de gasolina y diésel en la ciudad de Potosí llevó ayer a que los conductores de vehículos bloqueen y cercen las instalaciones de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), en una medida de presión frente a la crisis de combustible.
Las filas kilométricas en los surtidores se mantienen desde hace semanas, pero el domingo la situación se agravó: ninguna estación de servicio despacha combustible.
Los choferes denuncian que deben dormir entre dos y tres días en sus vehículos para poder adquirir apenas 150 Bolivianos en gasolina, en un contexto donde el acceso al carburante está restringido solo en esa cantidad de dinero.
No es la primera vez que asumen ese tipo de medidas de presión, pero nadie hace nada para cambiar el panorama de las filas largas para el combustible en la Villa Imperial.
