El hacinamiento en el Centro de Rehabilitación Santo Domingo de Cantumarca ya se aproxima al 150 por ciento ya que se trata de un centro construido para 250 personas, pero allí están internadas 600 entre hombres y mujeres.
El informe lo dio a conocer la delegada de la Defensoría del Pueblo de Potosí, Jacqueline Alarcón del Río, quien destacó que se trata de un hacinamiento muy grave el que existe en la cárcel potosina.
En contacto con El Potosí, la defensora del pueblo, comentó que existe hacinamiento en las diferentes cárceles del Departamento de Potosí, pero llama la atención el nivel al cual está llegando Cantumarca.
Un centro que fue construido para 150 personas tuvo una ampliación de su infraestructura, con lo cual puede albergar a 250, pero, lamentablemente, a la fecha ya hay 600 personas, lo que significa que 350 están demás, generando un conjunto de limitaciones para el total de la población penitenciaria.
Un anterior informe del Juzgado de Ejecución Penal del Tribunal Departamental de Justicia detalla que en celdas de cuatro metros por tres y medio estaban pernoctando 15 personas, lo que significa que algunas casi estaban sobre otras.
Para tener la comodidad necesaria para dormir, los internos tuvieron que improvisar estructuras que semejan segundos pisos en lo que se puede ver como si se trataran de nichos de los cementerios.
OTROS CENTROS
Jacqueline Alarcón advirtió que otra cárcel con alto hacinamiento es la de San Miguel de Uncía que cobija a más de 200 internos cuando su capacidad es de apenas 50 personas.
Las otras cárceles potosinas que se encuentran en Villazón, Tupiza y Uyuni también presentan hacinamiento, pero no de la magnitud que se enfrenta en Cantumarca y San Miguel de Uncía.
En Potosí también está el centro carcelario San Pedro de Buena Vista que carece de todas las normas de habitabilidad en un inmueble construido con adobe y cuyas camas están hechas de adobe y madera.
De la visita a esos centros de reclusión se evidenció que las limitaciones son muchas, pero en especial las referidas a los espacios donde viven los presos, así como la falta de atención médica.
