Soñó con tener un vehículo y desde una edad temprana trabajó incansablemente, arando la tierra en su pueblo, hasta alcanzar su meta. Cinco años de esfuerzo y sacrificio se desvanecieron en un abrir y cerrar de ojos, cuando unos delincuentes le arrebataron su único medio de sustento en tan solo cuatro minutos.
Como tantos otros, él y su esposa, junto con sus tres hijos, dejaron atrás el campo para buscar una vida mejor en la ciudad. Edwin Mamani, un trabajador agrícola de corazón noble, que dedicó años de su vida al duro trabajo para poder adquirir un vehículo, ahora se encuentra sumido en la desesperación.
Unos desalmados delincuentes le robaron su ilusión de seguir adelante y mejorar su situación económica. Al hablar con El Potosí, las lágrimas inundaron los ojos de Edwin, su voz apenas logra romper el silencio pesado que lo envuelve. Ahora, en un acto desesperado, busca la ayuda de los medios de comunicación y de la Policía para intentar recuperar la herramienta que no solo representaba su medio de trabajo, sino también el sustento de su familia como taxista.
“Estaba bien mantenidito (el auto), con eso me trabajaba como taxista”, solloza Edwin mientras describe cómo la falta de recursos le impide buscar justicia, porque no puede contratar un abogado.
"Me han dejado sin trabajo, ¿de dónde comerán mis hijos?", se pregunta con angustia y desesperación al mostrar el aviso de robo. Los delincuentes también se llevaron dinero y varias pertenecías de sus hijos que estaban en el auto.
