Los dos cuerpos incinerados de un padre y su hijo fueron rescatados después de 72 horas del macabro asesinato en la comunidad de Pampa Colorada.
El subcomandante departamental de la Policía, coronel Carlos Oblitas, afirmó que fue difícil la negociación con los pobladores porque había un código del silencio para acceder a los cuerpos enterrados.
“Después de una negociación muy ardua y difícil los pobladores de Pampa Colorada han accedido a entregar los cuerpos”, declaró y lamentó que la posición “testaruda” de algunas personas impidió el trabajo a la Policía.
Los familiares de Crisolio P. T. (papá) y Arsenio P. G. (hijo) suplicaron a la gente del poblado pero se negaron a entregar los cuerpos. Oblitas afirmó que los comunarios impidieron que la Policía realice el levantamiento de los cadáveres; sin embargo, los cuerpos fueron entregados a sus familiares a mucha súplica e insistencia.
Los cuerpos calcinados fueron trasladados al municipio de Llallagua después de exhumarlos del cementerio de Pampa Colorada, ubicada en la jurisdicción municipal de San Pedro de Macha, provincia Chayanta del Departamento de Potosí.
Los comunarios después de quemar al padre e hijo hicieron desaparecer los restos para evitar la justicia porque “sin cuerpo no hay delito”.
De acuerdo con la investigación preliminar se conoce que ambas víctimas habrían sido encontradas presuntamente robando un vehículo. Esa acción habría sido encontrada en flagrancia. La turba enardecida de comunarios los ató de pies y manos a ambos y seguidamente fueron golpeados. Y, al final, los impregnaron con gasolina y los prendieron, según la hipótesis que se maneja.
La causa de la muerte, según el informe del médico forense, fue por inhalación de monóxido de carbono e incineración. Sin embargo, lo que llama la atención de que el cuerpo del hombre de 40 años sufrió la amputación traumática de las cuatro extremidades. Se presume que las cuatro extremidades las diseccionaron cuando estaba vivo.
