Integrantes de varias familias en el norte potosino son empujados a un acelerado al éxodo rural por la falta de agua y otros fenómenos climáticos que dejaron pérdidas cuantiosas. Muchos, especialmente los jóvenes, dejan sus comunidades en busca de mejores opciones de vida.
No solo es éxodo. Ante el inminente riesgo de perder a sus animales por la escasez de agua, numerosas familias en el ayullu Chayantaca, ubicado en el municipio de Chayanta, optan por vender sus ganados en las ferias locales. Esa medida desesperada busca evitar una pérdida de su ganado, ya que el fenómeno natural que acecha amenaza con diezmar a sus llamas, ovejas y cabras.
Con evidente preocupación, la máxima autoridad del ayllu, Pedro Carlo Pérez, compartió su inquietud. Explicó que los preciados ojos de agua, fuentes vitales de aprovisionamiento, se encuentran disminuyendo drásticamente y apenas alcanzan para satisfacer las necesidades básicas de consumo humano.
“Hasta este momento ya no tenemos agua para consumo humano y está sufriendo el ganado camélido y ovino”, declaró. La situación se torna aún más sombría debido a que las heladas han causado estragos en los cultivos agrícolas de la zona.
La autoridad originaria afirmó que las heladas castigaron duramente a su región porque las áreas de pastoreo fueron afectadas en caso el 100 por ciento. “Nuestros animales ya no tienen qué comer. Necesitamos forraje”, complementó.
Carlo Pérez advirtió sobre la posibilidad real de que el municipio de Chayanta quede completamente desprovisto de agua si el fenómeno climático persiste.
En busca de soluciones, la autoridad originaria está solicitando asistencia y apoyo a la Gobernación, consciente de la urgente necesidad de afrontar esta crisis que amenaza no solo la seguridad hídrica, sino también la subsistencia de la comunidad.
