No pasó por ningún control migratorio, así que salió ilegalmente del país. Consiguientemente, su ingreso a la Argentina también fue ilegal y lo que corresponde, en estos casos, es que ese país lo expulse, poniéndolo en un punto fronterizo. Eso fue lo que un jefe policial de alto rango le reveló a El Potosí tras confirmarse la captura, en Buenos Aires, de Oswin Josué Fhillco Montenegro, el hombre de 49 años que el pasado 7 de marzo, un día antes del Día Internacional de la Mujer, asesinó a golpes a su esposa y luego intentó despedazar el cuerpo para hacerlo desaparecer.
Tras confirmarse la captura del presunto feminicida, el gobierno boliviano inició este mismo lunes los trámites para viabilizar la expulsión. El argumento principal para ello es el hecho de que la Policía Internacional (Interpol) había actividado el sello rojo para la captura de Fhilco. Para la Interpol, "una notificación roja es una solicitud a fuerzas del orden de todo el mundo para localizar y detener provisionalmente a una persona en espera de extradición, entrega o acción judicial similar". Debido a que puede tener efectos judiciales, el ello o notificación roja se tramite en la central que la Interpol tiene en Lyon, Francia. Se emite cuando el trámite ha sido validado y se considera que, en efecto, una o más personas son buscadas por delitos comnes, que no son sujetos a consideraciones de tipo político o humanitario.
Sobre la base del sello rojo, el gobierno boliviano ha solicitado la expulsión de Fhillco del territorio argentino. Que su captura haya sido coordinada con el Ministerio de Gobierno y la Policía Boliviana es un dato irrlevante frente a la soberanía que Argentina tiene sobre su territorio. El prófugo fue capturado en territorio argentino y es el gobierno de ese país el que decide qué se hace con el detenido.
Pero Fhillco es un prófugo, buscado no solo por un delito común, sino un asesinato con agravantes: se lo acusa de un feminicidio; es decir, de haber asesinado a una mujer por razones vinculadas al género de la víctima. Eso debería determinar que el gobierno argentino viabilice el pedido del gobierno boliviano.
En caso de que la expulsión sea aceptada, Fhillco será llevado por gendarmes de la Policía Argentina hasta el punto fronterizo más conveniente a fin de depositarlo en ese lugar, advirtiéndole que tiene prohibido volver a ingresar a ese país. Como el expulsado no tiene más remedio que introducirse en el territorio de su país, allí lo estará esperando la Policía Boliviana, que procederá a capturarlo.
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