El fondo del asunto es el litio. El 29 de septiembre de 2019, un "cabildo de representantes" realizado en Uyuni exigía la anulación del contrato que el gobierno de Evo Morales había suscrito con la empresa alemana ACI Systems (Acisa) por considerarlo lesivo a los inrereses regionales. Si el contrato no se anulaba, debía iniciarse una huelga general indefinida el 7 de octubre. Morales no accedió a las demandas regionales y la huelga comenzó esa fecha. El que la lideró fue Marco Antonio Pumari Arriaga, entonces presidente del Comité Cívico Potosinista (Comcipo). Así comenzó la historia que prosiguió el 9 de diciembre de 2021, cuando fue detenido por la Policía.
Con una huelga que comenzó el 7 de octubre de 2019, y que se "empalmó" con la que el movimiento cívico declaró después, cuando se denunció el fraude electoral, Potosí inició las protestas que derivaron en la renuncia de Evo Morales. Con Pumari como figura visible de ese movimiento, y posterior candidato a la vicepresidencia con Fernando Camacho, se convirtió en uno de los peores enemigos del masismo, tanto que se montó un megaoperativo policial para deternelo, uno que requirió el envío de 2.000 policías de seis Departamentos a Potosí.
En medio de una huelga nacional que no hacía sino crecer, el gobierno de Morales decidió anular el contrato con Acisa el 4 de noviembre de 2019, pero la bola de nieve ya era incontenible. La versión del fraude, corroborada desde diversas regiones del país, había convertido las protestas en convulsión. Pumari jugó un papel trascendental pues fue el primero en denunciarlo, desde Potosí, tras el hallazgo de un depósito, en un inmueble próximo al edificio del Tribunal Electoral Departamental (TED), en el que fueron encontrados cajones con papeletas electorales que ya habían sido utilizadas. Era el 21 de octubre de 2019.
El hallazgo motivó la indignación de la gente que acudió en grandes cantidades hasta el TED. Los efectivos policiales los contuvieron, con profusión de gases lacrimógenos, se dieron cuenta de que no podrían seguir conteniéndolos, a menos que usaran munición mortal, así que su comandante departamental de entonces, Williams Villa, tomó una decisión: retirarse. Al hacerlo, dejó dicho que no dispararía contra su pueblo.
Cuando el edificio del TED quedó sin protección, los funcionarios policiales lo abandonaron, con excepción de dos. La oleada humana se apoderó de él y le prendió fuego. Después, Pumari afirmaría que no formó parte de esa incursión violenta e incluso intentó contener a la gente, sin éxito. Por esos mismos días, el entonces desconocido Eduardo del Castillo, hoy ministro de Gobierno participaba en grupos de choque que recorrían las calles de La Paz, como se puede ver en fotografías.
Tras la renuncia de Morales, Pumari apareció en Palacio de Gobierno, junto al entonces presidente del Comité Cívico Pro Santa Cruz, Luis Fernando Camacho. Su error posterior, que le restó apoyo en Potosí, fue aceptar ser el candidato a la vicepresidencia de Camacho porque, entonces, la gente creyó que había usado el cargo para proyectarse.
La agrupación Creemos, con el binomio Camacho-Pumari, obtuvo baja votación en las elecciones nacionales de 2020, pero Camacho frue elegido gobernador de Santa Cruz en las subnacionales de ese año. Pumari no tuvo la misma suerte y eso lo hizo vulnerable.
Fue detenido la noche del 9 de diciembre de 2021, en la avenida Murillo de Potosí, la misma en la que está el ahora incendiado edificio del TED, acusado de haber sido el autor de ese destrozo. Para los dirigentes de Comcipo, que ahora están en la clandestinidad, su delito fue iniciar las protestas que derivaron en la renuncia de Evo Morales.
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