La cuarentena también ha cambiado las estrategias de los delincuentes. Algunos de ellos asumen roles de albañiles, carpinteros o, más fácil aún, de desinfectadores para meterse a las viviendas y robar a quienes confían en ellos.
Los desinfectadores aparecieron con la pandemia. Son personas que compraron una mochila de desinfección, que cuestan entre 200 y 600 Bolivianos en el mercado local, usan overol, gafas y barbijos de bioseguridad y tocan las puertas de los domicilios ofreciendo desinfectarlas. Por el miedo a la enfermedad, mucha gente les permite pasar.
Es gente que trabaja de manera individual. No está agremiada ni responde al Servicio Departamental de Salud (Sedes). No se sabe si recibieron algún tipo de adiestramiento para realizar el trabajo que ofertan. Por tanto, tampoco tiene un credencial que avale su actuación.
La señora Petrona viuda de Ampuero, que viven a la calle Argentina, de Ciudad Satélite, confió en uno de ellos y le permitió entrar a su vivienda. Como esta gente rocia líquido de desinfección, necesita que no haya gente en el ambiente a desinfectar. Cuando los dueños salen del ambiente, es cuando estas personas aprovechan para robar.
Doña Petrona dijo que se llevó dinero, un celular y una colección de las monedas que el expresidente Evo Morales mandó acuñar con su rostro. Ella se dio cuenta solo cuando él se había ido. Su denuncia fue grabada por un servidor público que la reenvió a El Potosí.
La señora pidió a la gente que tenga cuidado cuando permite que alguien ingrese a su vivienda.
..........
Señor Lector, este es solo un reporte. La información completa está en la edición impresa de El Potosí.
