Con el propósito de verificar su información, y dar tranquilidad a los potosinos, personal de este diario siguió trabajando en la cobertura de la marcha de los comunarios hasta que estos terminaron de partir hacia sus comunidades, un proceso que terminó al promediar las 03:00 de la madrugada.
Desde que estalló el conflicto —que en el caso de Potosí fue, en los hechos, el 9 de octubre—, los periodistas de El Potosí trabajan sin horario. La actividad comienza a las 07:00, con las redes sociales, y siempre termina pasada la medianoche. Muchas veces, como en la cobertura de esta marcha, se extiende hasta avanzada la madrugada.
Además de recoger, procesar y difundir información, que es su función principal, los periodistas también se ocupan de verificar si las alarmas de "invasión" a la ciudad son ciertas y estuvo desmintiéndolas todo el tiempo.
Ayer, cuando se confirmó que miles de campesinos llegaban a la ciudad, se sumó a las labores de tranquilizar a la población y llamar a la paz. Como consecuencia de eso, la marcha ingresó y se realizó de manera pacífica.
Ya en la plaza 10 de Noviembre, cuando terminó el acto de desagravio a la wiphala, periodistas que lo cubrían escucharon cómo algunas personas, que no vestían como los comunarios, les instaban a no moverse del lugar "hasta que renuncie la presidenta (Jeanine Añez)" o el presidente del Comité Cívico Potosinista (Comcipo), Marco Pumari. Sin embargo, los marchistas no les hicieron caso y se retiraron de la plaza con rumbo a la zona baja, con el afán de volver a sus pueblos.
Pero ocurrió un imprevisto: los camiones que los habían traído ya se habían ido. Los que les ayudaron a tomarlos desaparecieron, al igual que los instigadores de la plaza. Entonces comenzó un largo proceso, coordinado por la Gobernación y Defensoría del Pueblo, para conseguir buses o minibuses que los trasladen hasta sus lugares de origen. Todo esto terminó al promediar las 03:00 y El Potosí siguió cubriendo la información.
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