Vecinos de la calle Quijarro y adyacentes inauguraron ayer la bocina del pánico con la finalidad de ahuyentar a los delincuentes que atracan a las personas ebrias que salen de los locales nocturnos.
La alarma fue adquirida con recursos propios de los vecinos pues cada uno de ellos erogó la suma de 50 Bolivianos para adquirir ese equipo que les permitirá estar más protegidos.
Del acto de inauguración y entrega participó el comandante departamental de la Policía, Williams Villa, quien ponderó la iniciativa de seguridad de los vecinos.
Recordó que, hace semanas, en la calle Quijarro esquina Ingavi operaba una banda delincuencial de cogoteros que se apoderaban de objetos personales de los parroquianos.
Sin embargo, esa organización delictiva fue desbaratada y ahora todos sus integrantes, una mujer y siete hombres, están privados de libertad en la cárcel de Cantumarca.
