Casi medio centenar de extrabajadores Cartelone iniciaron ayer una caminata rumbo a La Paz para pedirle al presidente Evo Morales que interceda para que la empresa cancele los beneficios sociales.
Antes de ese objetivo, mujeres y hombres, protagonizaron una ruidosa marcha por el centro citadino exigiendo la cancelación de sus finiquitos.
Los extrabajadores cargaban en muchos casos aguayos multicolores y bolsas de yute en cuyo interior supuestamente estaban frazadas para pasar las noches en el camino.
De acuerdo con los datos que ofrecieron los marchistas, la empresa adeuda entre 35.000 a 40.000 Bolivianos a cada trabajador y no están dispuestos a perder ese dinero.
Con lágrimas, varias mujeres declararon a los medios que marcharán junto a sus esposos porque no pueden perder tanto dinero por el trabajo que realizaron.
