Caras bien maquilladas, labios pintados de rojo, ojos delineados de negro y cabellos sujetados con “gogós”. Así lucían dos internos que fueron vestidos de mujer para barrer todo el penal de Cantumarca.
No era una coronación bufa, tampoco una burla, sino un “castigo” que los internos impusieron para las dos personas llegadas al panóptico por presuntamente violar a niñas de seis y doce años.
Tacones altos, faldas y blusas escotadas fueron las prendas de vestir que usarán durante toda la semana, de acuerdo con el castigo impuesto por la población penitenciaria. Pero, además, barrerán todo el panóptico todos los días si quieren ser admitidos por la población penitenciaria.
Los internos, a través de una resolución, hicieron conocer la semana pasada que no iban a permitir el ingreso de personas acusadas de violación a Cantumarca porque los consideraban un “peligro” para los familiares que visitan a los privados de libertad.
Es así que ayer, según Enrique Escobar, interno del centro penitenciario, las medidas de presión fueron suspendidas porque los internos admitieron el “castigo” de vestirse de mujeres.
“Nunca más volveré a violar, perdónenme compañeros”. Así se leía los carteles que fueron colgados en el cuello de los dos internos al momento de acatar su penitencia impuesta.
Mientras barrían los pasillos de las celdas de la prisión, los demás internos silbaban tonos propios de los piropos, mientras que otros usaban sus manos para golpear en las nalgas de los “castigados”.
“El resto de los castigos (interpuestos) no podemos hacer conocer a (el Potosí) porque es algo delicado”, exhortó a las personas que “no se metan en esta clase de delitos (de violación) porque, lamentablemente, no van hacer bien recibidos”.
Según Escobar, los internos solo precautelan a la niñez y a la juventud.
Por ello, dijo que las personas que sean privadas de libertad por el delito de violación no serán bien recibidas por la población penitenciaria, pues explicó que muchos de ellos están encerrados por necesidad.
