“Pipo”, el videojuego que ganó el primer lugar de su categoría en la V Olimpiada Científica realizada en Sucre, se inspiró en Potoquito, el personaje creado por Cristóbal Corso Cruz.
El creador del juego es Kennet Llanos, un niño de nueve años que estudia en quinto de primaria de la Unidad Educativa Guido Villagómez de Potosí.
Su hermana Noemí, que pide no ser nombrada en la nota, contó que a Kennet le llamaban la atención las noticias que salían en El Potosí sobre el relleno del Cerro Rico con el fin de evitar su desmoronamiento. Para su comprensión, era suficiente que el relleno se realice con tierra y piedras.
El niño vinculaba las noticias del relleno con las tiras cómicas de Potoquito en las que el personaje se queja por lo poco que se ha hecho para preservar el cerro. Cuando salió la convocatoria a la V Olimpiada científica Noemí y su otra hermana, Lizeth, le motivaron a participar.
“¿Con qué quieres participar?”, le preguntaron y él respondió sin dudar que “con Potoquito”. Para ese momento, Kennet no sabía nada de computación pero la convocatoria incluía cursos de capacitación que impartió gratuitamente la Carrera de Ingeniería Informática de la Universidad Autónoma Tomás Frías. En ellas, aprendió informática básica y fue suficiente para llevar su idea a un videojuego.
“Con scratch, adobe flash y una capa para pintar y dibujar”, dice Kennet cuando explica cómo desarrolló el juego. Scratch es un lenguaje de programación para principiantes mientras que adobe flash player es una aplicación que puede reproducirse en multimedia. El niño copió a Potoquito y le dibujó los movimientos suficientes para el juego.
En el videojuego, Potoquito es rebautizado como Pipo que es un niño, con la apariencia del personaje, que intenta rellenar el Cerro Rico con piedras que tienen puntaje. En su afán, Pipo es atacado por bombas que caen desde lo alto. Políticamente correcto, Kennet no atribuye a nadie la autoría de las bombas.
El videojuego ganó la olimpiada convocada por la Universidad San Francisco Xavier de Chuquisaca y la iniciativa de su creador fue reconocida este lunes en su escuela, a la hora del ingreso a clases.
Su madre, Eva Martínez de Llanos, que estuvo presente en el reconocimiento, dijo que el niño mostró una inteligencia superior al promedio desde muy temprano.
Él no parece estar muy consciente de su capacidad. Luego de jugar una sesión, se pone las manos al bolsillo y con un “hasta luego”, retorna a su curso, a seguir aprendiendo.
..........
Señor Lector, este es solo un reporte. La información completa está en la edición impresa de El Potosí.
