DPA, Kazán.- A diferencia de hace cuatro años en Brasil, Colombia debió sortear varios traspiés serios desde el arranque en Rusia: la expulsión de un duro volante de marca en el nefasto estreno ante Japón y las recaídas musculares de su estelar enlace James Rodríguez.
Pero ante las puertas de disputar su choque por los octavos de final, con James entre algodones y ante una enérgica Inglaterra que tiene en sus filas pólvora ofensiva, la selección cafetera pregona que tiene la fortaleza, y las armas para sortear otro obstáculo.
