El tenista español Rafael Nadal se impuso ayer en un partido extremadamente complicado (6-3, 4-6 y 6-1) al búlgaro Grigor Dimitrov, y logró con ello el pase a la final del Abierto de China, un año después de que el jugador eslavo le eliminó en los cuartos de este mismo torneo.
Había ambiente de revancha en la pista central del Centro Nacional de Tenis de Pekín y se notó en el juego al límite de los dos, que protagonizaron ayer algunos de los mejores puntos del torneo y forzaron su físico al máximo para intentar alcanzar la final de este ATP 500, que Nadal no gana desde hace 12 años.
El español comenzó el partido en estado de gracia, sin apenas fallos en el primer set y en los comienzos del segundo, lo que unido a varios errores no forzados de Dimitrov y algunas voleas magistrales de Nadal parecían anticipar una victoria rápida para el número uno mundial.
