Kevin De Bruyne hizo ayer en Londres buena la ya célebre “Ley del ex” y un gol suyo castigó al Chelsea en Stamford Bridge (0-1) y dejó, una semana más, al Manchester City en lo más alto de la Premier League.
El media punta belga se marchó del Chelsea por la puerta de atrás en enero de 2014 después de que sus oportunidades fueran limitadas en el equipo londinense. Ahora, tres años y medio más tarde, asentado ya como líder del City, De Bruyne vio portería ante su exequipo, al que condenó a la segunda derrota en casa de la temporada para mantener la meteórica racha de los suyos.
El conjunto de Pep Guardiola no pareció acusar la resaca continental ni las bajas de Mendy y Agüero en el que era 'el primer gran test' de la campaña. La empresa se antojaba complicada: el fortín de Stamford Bridge contra el vigente campeón, un equipo que ha ido de menos a más y que llegaba después de lograr un sólido triunfo en Madrid contra el Atlético.
