Rusia logró ayer lunes una convincente victoria en Hungría (0-3) ante un desconocido equipo magiar que le permite afrontar con cierto optimismo la inminente Copa Confederaciones.
Un golazo del ruso Smólov, a los 20 minutos marcó, la pauta de un partido que el equipo visitante se tomó como si fuera un encuentro oficial, todo lo contrario que los locales.
Después de 20 minutos de control y tímidas incursiones, Smólov, la estrella del equipo ruso, fabricó él solo la jugada del primer gol del partido.
El gigantón Bujárov marcó poco después el segundo gol con un buen cabezazo tras pase medido de su compañero Golovin.
Cuando los futbolistas húngaros intentaban desperazarse y revertir el marcador, los rusos asestaron un nuevo clavo en la tumba magiar cuando en un córner el jugador Bujárov peinó el balón en el primer palo y Eppel marcó en propia puerta en el minuto 42 del partido.
