El Real Madrid se aferra a la esperanza, a un pinchazo del Barcelona en Granada, que le permita cantar el alirón en su visita a Riazor, donde se encontrará al peor local del campeonato, un Deportivo salvado pero en una profunda crisis, con un ambiente muy revuelto en el vestuario.
El conjunto blanco se encontrará a un Deportivo que selló la continuidad en la máxima categoría la semana pasada con su segunda victoria de 2016, 0-2 ante el Villarreal, y que ha puesto al descubierto todos sus problemas.
