Bolivia alcanzó la madurez para organizar el Dakar que colmó las expectativas de los organizadores; fueron más los logros que los problemas y como es característico la hospitalidad fue lo que más predominó en los tres días de competencia en el país entre el 7 y el 9 de enero.
Uyuni, una vez más, fue el corazón que hizo palpitar el Dakar en Bolivia y se convirtió en el centro de todo el movimiento durante los tres días de competencia con la presencia de más de 450 mil visitantes, de los cuales 50 mil fueron turistas de distintas nacionalidades del mundo.
El flujo turístico tanto interno como del exterior aumentó un 30 % con respecto a los anteriores años según la evaluación previa hecha por el ministro de Culturas y Turismo, Marko Machicao.
“Llegaron más turistas de Asia, además nos visitaron de forma predominante de Chile, Perú y Argentina entre otros. El movimiento de gente de todo el mundo aumentó de una forma considerable”, explicó Machicao.
FLUJO ARTÍSTICO Y CULTURAL
Asimismo, se tuvo una intensa actividad artística y cultural que cautivó a propios y extraños en dos noches de festival en las que participaron grupos musicales de renombre nacional e internacional congregando a miles de personas que disfrutaron de verdaderas fiestas.
También se organizó una mini entrada folclórica con la presencia de conjuntos de del carnaval de Oruro que sirvió como preludio para el paso de los pilotos del Dakar por la rampla del podio ubicado pleno centro de la ciudad.
El público, entre extranjeros, periodistas y visitantes disfrutó del paso de la diablada, la morenada, los caporales, el pujllay, la saya afroboliviana, los tinkus y otras expresiones típicas de la cultura boliviana. Muchos turistas aprovecharon sacarse fotos con los bailarines.
En lo cultural se instalaron tres domos, en distintas parte de la ciudad, donde se hicieron propuestas turísticas de las distintas regiones del país, exposiciones pictográficas, artesanal y textilera de Bolivia donde se vendieron una infinidad de recuerdos de paso del Dakar en Bolivia.
“Lo que más nos impactó fue la solidaridad y la enorme riqueza cultural de este lindo país que tiene un gran calor humano y una bellísima cultura; acá la gente te da el mejor trato, fue algo espectacular”, comentó el periodista español de AS, Guillermo Méndez.
ORGANIZACIÓN
En materia de organización se lograron algunos retos importantes como la construcción de un vivac que fue una verdadera ciudadela fortificada para 2.700 participantes entre pilotos y técnicos que gozaron de todas las comodidades.
Dicho espacio fue habilitado en predios del Regimiento Loa con un helipuerto, dormitorios, comedores, baños, un mini hospital y más de cinco hectáreas de espacio libre para que los equipos de mecánica de los competidores puedan trabajar con comodidad.
Los pilotos visitantes y nacionales calificaron el vivac como uno de los mejores que se instalaron en los últimos años en el de esta competición y quedaron sorprendidos por la calidad del servicio que no tiene porque envidiar a otras regiones del mundo que tienen más experiencia en este tipo de competencias.
ACCESO A SERVICIOS BÁSICOS
Otro logro fue superar algunos problemas de saneamiento básico que se presentaron en las dos anteriores versiones garantizando un acceso pleno a los servicios básicos.
Según el informe del viceministro de Agua y Saneamiento Básico, Rubén Méndez, se han distribuido 282 contenedores de basura en Uyuni y se ha hecho campañas de limpieza en todos los lugares de taqueo, puntos de control y de partida tanto en Uyuni como en Tupiza.
El recojo de basura fue otro hecho a destacar. “Yo vine el año pasado y a diferencia de este año me sorprendió que la ciudad amanezca totalmente limpia por el recojo de basura, fue un hecho positivo”, ponderó Milenka Suárez, fanática de la competición que arribó desde Colombia.
