La platería potosina es el símbolo de la opulencia de esta sociedad desde la época virreinal y aún ahora, cuando el recurso argentífero se encuentra con un precio entre los 67 a 70 dólares la onza troy.
Los objetos de plata trabajados por las hábiles manos de los artesanos se pusieron a la vista de la gente que fue a disfrutar las entradas de Ch’utillos y algunos no podían dar crédito a lo que estaban observando puesto que cada uno de esos objetos hoy tiene un valor casi inalcanzable.
Desde una cucharilla hasta arcángeles enormes o baúles con chapas de seguridad se podía ver en los carros alegóricos con los que Potosí reafirmaba que fue y es la región de producción de plata más importante del planeta.
Piezas trabajadas a detalle, pulidas antes de las entradas daban un brillo espectacular a una fiesta que ya de por si es un despliegue económico monumental por la calidad de trajes, número de bandas traídas de los diferentes departamentos y otros elementos que ponen a la Villa Imperial y Ch’utillos entre las festividades más importantes del país.
Los turistas fueron los que quedaron más maravillados por esa muestra única por su calidad artística y su valor patrimonial y monetario llegando a señalar que en ninguna parte del mundo se hace tanto despliegue de poderío económico.
MAESTRÍA
Entre los objetos mostrados por las fraternidades y comunidades había piezas que fueron trabajadas por los maestros plateros de la época virreinal los cuales tienen detalles increíbles al extremo que parecer ser obras creadas por maquinas debido a la precisión de los cortes, el repujado de adornos, el pulido y otros.
Casi no se puede comprender que un metal sacado de la montaña logre tal pureza en un ingenio y luego vaya tornándose en un objeto decorativo con tantos detalles que incorporan luces y sombras que son visibles gracias a los relieves hechos a detalle.
Se mostraron piezas con curvaturas, pliegues o detalles que demuestras la enorme habilidad y creatividad de los orfebres de los siglos XVI a CVIII, quienes solían dar forma al metal a base de sutiles golpes y técnicas especialmente desarrolladas en esta región minera.
Algunas indican que los detalles que tiene cada pieza son fruto del cincelado, —una de las técnicas de ornamentación por excelencia en toda obra de orfebrería—, que logra el efecto visual y táctil de la pieza finamente labrada.
Un estudio sobre el metal potosino indica que “la plata era considerada uno de los metales más preciosos durante la época de la Colonia y se dice que sólo era permitido trabajar una porción muy pequeña como artesanía, pero aun así se realizaron una serie de artículos como ser urnas, nichos, arcos, andas, lámparas, lamparillas, faroles, hacheros, blandones, candeleros, atriles, custodias, cruces ciriales, crucifijos, cálices, copones, vinajeras, jarras, jarrones, incensarios, sacras, campanillas, relicarios, limosneros, diademas, coronas, reflejos, ramos de flores, figuras de adorno, símbolos e insignias, de imágenes; lo mismo que objetos domésticos, comprendiendo toda la vajilla, y otros como el enchapado de ensilladuras de bestias, disfraces y trajes de indígenas, y más”.
Muchos de esos objetos están en museos, pero también hay familias potosinas que tienen el honor de tener entre sus bienes mejor guardados elementos decorativos de plata.
PERIODO VIRREINAL
