Potosí ha sido históricamente un yacimiento de plata, y gracias a ello, artesanos aprendieron el oficio de manipular el metal para convertirlo en exquisitas piezas de platería que incluso en la actualidad se mantienen vigentes.
Waldo Navarro, es un artesano de Caiza D que participó a invitación de la Escuela Municipal de Platería para exponer su arte además de brindar charlas a los estudiantes en el arte de la platería. El maestro artesano compartió su experiencia con los alumnos para poder reflejar cómo aprendieron este arte hasta perfeccionar sus técnicas.
“La artesanía es desde nuestro abuelos. Ese es el don que nos han dejado, el don que nuestros abuelos y padres (nos han dejado) y los hijos hemos empezado a aprender para poder sobrevivir con la artesanía”, dijo.
En su comunidad, desde la infancia, se involucran en el arte de la familia, ayudando a los papás a preparar el carbón o a preparar un crisol, que es una especie de cuenco para fundir la plata.
Explicó que primero, se debe fundir la plata, para luego forjar el material. En ese punto, en la forja, se da la forma del objeto, como una jarra, sopera u otro, luego se trabaja en los detalles, el acabado, ya sea mediante repujado, entre otros. El tiempo para elaborar una pieza sin repujar, se puede realizar en corto tiempo, entre dos a tres días. Pero, piezas más elaboradas, con detalles repujados sencillos, repujados o cincelados, se requiere más tiempo dependiendo de la pieza. “Yo, en mi familia, he realizado desde los 15 o 14 años a realizar. Poco a poquito mi padre me enseño. También yo veía cómo hacía mi padre y según a eso yo aprendí la artesanía en la comunidad de Caiza D”, dijo.
