Así como el asesinato de Sucre inspiró varios libros, no fue ajeno a las artes plásticas y son célebres los cuadros que fueron pintados con este episodio histórico.
Ayer ya les presentamos el doble cuadro, en anverso y reverso, pintado por Armando Alba, y hoy les traemos otra joya sobre el crimen, atribuido a José María Obando y Juan José Flores.
Probablemente una de las pinturas más famosas sea “La muerte de Sucre”, óleo sobre tela firmado en 1836 por Pedro José Figueroa. Forma parte de la colección de Arte del Museo de Arte Miguel Urrutia (MAMU) del Centro Cultural de Bogotá y muestra al mariscal tendido en el suelo de La Jacoba. Por detrás está un jinete emponchado que parece afroamericano y encima, sobre una meseta que aparente ser una atalaya natural, están cuatro hombres: uno lleva un catalejo en la mano, dos están armados con fusiles y el cuarto parece señalar al segundo jinete. En medio del cuadro está un jaguar con las patas ensangrentadas, y lamiéndose una. Hay flores alrededor de su cabeza. En la información sobre la pintura, el MAMU dice que en esa simbología hay una denuncia ya que Obando era conocido como “el tigre de Berruecos” mientras que otro de los acusados como autor intelectual era el general venezolano Juan José Flores. Al introducir esos símbolos en su pintura, Figueroa estaba identificando a quienes ordenaron matar a Sucre.
Existen dos versiones de esta pintura en museos bolivianos. Uno está en la Casa de la Libertad y el otro en la Casa de Moneda. El primero tiene 116 por 126 centímetros; es decir, es casi cuadrado y está catalogado con el nombre de “Encrucijada de Berruecos”. Su fecha de ingreso al museo es 16 de septiembre de 1988 y su procedencia la Sociedad Geográfica y de Historia Sucre. El segundo, que está en Potosí, tiene el título de “Asesinato al Mariscal Sucre” y es atribuido a Saturnino Porcel, con el año 1863.
Por la fecha del cuadro potosino, se puede colegir que las obras que están en los museos bolivianos son copias del de Figueroa y, por la firma, se ve que fueron hechas por el mismo autor, Porcel. Existen notorias diferencias con el original porque los asesinos no son cuatro, sino tres, y ya no se copió ni al jaguar ni a las flores.
Los artistas plásticos encontrarán más diferencias, incluso entre las copias bolivianas. La de la Casa de Moneda, por ejemplo, tiene a un Sucre en una posición más oblicua respecto del que está en la Casa de la Libertad. La diferencia mayor es que el cuadro de Potosí tiene, además, una leyenda que dice, en letras mayúsculas, “GRAN MARISCAL DE AYACUCHO ANTONIO JOSÉ DE SUCRE, VÍCTIMA DE LA MÁS BASTARDA AMBICIÓN _MONTAÑA DE BERRUECOS, 4. DE JUNIO DE 1830 –“. En la firma se le “S. Porcel – 1836”.
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