Existe una Bolivia que pocos conocen. Y no es la Bolivia profunda, de cuyo discurso se adueñaron los políticos, ni aquella que está en los puntos más ignotos de nuestra geografía. La Bolivia desconocida está en los documentos, en los restos arqueológicos, en las huellas que ha dejado el tiempo y pocos son capaces de descifrar. Esa Bolivia es la que se disecciona estos días en Sucre, en el X Congreso Internacional de la Asociación de Estudios Bolivianos (AEB).
Decenas de investigadores han llegado a la capital de Bolivia para presentar sus ponencias en 33 mesas de trabajo, sin tomar en cuenta los coloquios o conversatorios. Hay demasiado para ver y, por tanto, es difícil aconsejar a qué mesas ir pues todo depende del interés que uno tenga o de su área de estudio. Los temas son tan diversos que van desde la política —en el ámbito estrictamente académico— hasta la cinematografía. ¿Quiere un tema en específico? Revise el programa… seguro encontrará algo de su interés.
En la mayoría de las mesas hay sorpresas porque las investigadoras y los investigadores generalmente encuentran cosas que pasan desapercibidas a los ojos de la gente. El conversatorio sobre mujeres en acción –por ejemplo, desarrollado anoche en el auditorio principal del Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia–, puso en evidencia el papel que cumplieron ellas en la historia de Bolivia y, en concreto, en el periodo virreinal. Incluso el laureado Tristan Platt participó con preguntas.
