Potosí vivió la víspera su tercera noche de museos y esta vez, a diferencia de las anteriores, hubo poco orden y mayor circulación de vehículos con el consiguiente perjuicio a las personas que acudieron en buen número a cuatro templos de nuestra ciudad.
Los templos de Jerusalén, San Bernardo, Santa Teresa y Santo Domingo se abrieron al público para mostrar sus tesoros. Incluso San Bernardo, que fue vaciado en tiempos de la Escuela Taller Potosí, pudo mostrar a los visitantes su imagen y cuadros de San Bartolomé y el imponente Cristo de la Agonía, recientemente entronizado.
Jerusalén lució su retablo mientras que Santa Teresa, que tiene un envidiable museo, se vio perjudicado por los trabajos de refacción de su calle que se realizaron a última hora y solo provocaron exceso de tierra.
