Si las casonas abandonadas pudiesen hablar, seguro manifestarían el olvido en el que se encuentran. Además, contarían que en el pasado fueron admiradas por su arquitectura y, de un momento a otro, pasaron a ser parte del recuerdo, incluso a ser casi desapercibidas.
A pesar del tiempo, aún se puede admirar la belleza que algunas mantienen en su fachada. Sin embargo, al interior sus paredes se caen a pedazos y cuentan su triste final.
Las imponentes casas en las que habitaban las familias más tradicionales se convirtieron en sitios deshabitados, con puertas despintadas, ventanas rotas y techos caídos.
En un recorrido realizado por diferentes casonas dentro y fuera del casco histórico de Cochabamba se verificó el descuido en el que se hallan. Algunas sólo mantienen los muros exteriores y al interior los dormitorios y salas se convirtieron en escombros.
