En la época de mayor auge de producción de plata en Potosí, concretamente, del siglo XVI al XVIII, el cronista Bartolomé de Arzáns Orsúa y Vela, en su obra “La Historia de la Villa Imperial de Potosí”, escrita de 1705 a 1736, comenta cronológicamente acerca de los sucesos y la importancia de Potosí, pero asimismo relata, acerca de los asientos mineros cercanos a la Villa Imperial que con su producción contribuyeron a alcanzar la grandeza de esta ciudad, reconocida en todo el mundo.
Por ello, en esta oportunidad analizaremos la relación de Aullagas con Potosí.
A Potosí, por su abundante población que se acercaba a los 160.000 habitantes, en el primer tercio del siglo XVII, por la Casa de Moneda, por su auge económico, había que abastecerle de mercaderías, productos y servicios de toda naturaleza que llegaban de todo el mundo y sus alrededores.
Al referirse a la producción de las minas, Arzáns, refiere “Los Chichas, Oruro, San Antonio de Esquilache, Berenguela de Pacajes, Cailloma, Lipes, Puno, Porco, Aullagas, Maragua, Ocurí, Chocaya, Chingurani, y otros muchos asientos y minas particulares de sus contornos ayudan a su mayor grandeza con millones de plata en barras, piñas, planchas y piedras, que es preciso que concurra de todas partes la plata a esta Villa para que en su Casa de Moneda se acredite el cuño real”.
De otro lado, al momento de la innovación del trabajo con el mercurio para la purificación de la plata, en la década de 1570, el cronista, al analizar el año 1567 señala al referirse a las minas de mercurio de Huancavelica, Perú: “En otros tiempos tenía su majestad de estas minas de azogue de este peruano reino, sin costa ni riesgo, 400.000 pesos de 14 reales cada uno, y no había año que no se sacasen de estas minas 8.000 quintales de azogue después que entró en posesión real, los cuales se repartían (como también se reparten hoy 1705-1736) para el beneficio de los metales del rico Cerro de esta Villa, para los de Oruro, Lipes, Aullagas, Ocurí y los otros minerales. Y aunque en este año no se comenzó a usar del beneficio por azogue, a pocos más de cuatro años se usó de él con admirable acierto, como en su lugar diré más largamente”.
En otro acápite importante de la historia de la Villa Imperial, referido a la lucha por la plata de Vicuñas (criollos) y Vascongados (españoles), manifiesta: “El día 4 de octubre de 1623, se supo en La Plata (Sucre) la entrada de los Vicuñas en Potosí, y muertes que hicieron; y como decían habían de hacer lo mismo en aquella ciudad”, para la defensa “enviaron con presteza algunos soldados a los minerales de Aullagas para que trajesen plomo, pues no tenían más que dos arrobas de aquel metal”. Asimismo, comenta “En los Chichas por el oro y en Ocuri y Aullagas por la plata, todo eran cruelísimos bandos representándose tragedias lastimosas”.
En el episodio de la falsificación de monedas protagonizada por Francisco de la Rocha, en la década de 1640, señala “Sabida cosa es que la plata del Cerro de Potosí es de más subida ley que otra ninguna del Perú, pues la de Lipes (que se tiene por buena) no le alcanza con seis dineros, ni la de Porco, Aullagas, Ocuri, Titiri y otras con cuatro. Es tan rico y de tanto valor el metal de este Cerro que un real de ocho español vale en Turquía 10 aspros más que los reales de a ocho de otros reinos y señoríos, y estos 10 aspros, aunque son de plata, no tienen de valor más que un real “.
Y seguidamente acota “He querido declarar esto para solo decir el atrevimiento demasiado que se tuvo en labrar con tanta falsedad la moneda, particularmente la fábrica de Ramírez, pues en la mayor parte se halló que tenía un real de a ocho sólo los tres de plata y los cinco de cobre, en alguna parte la mitad y en otra menos del cobre”.
De otro lado, refiriéndose a otras minas en los alrededores del Cerro de Potosí, relata: “Demás de estas minas que solo eran del Cerro de Potosí, ayudaban también en aquel tiempo a la grandeza de la Villa las otras ricas minas de los cerros que están a sus lados, como son Cari Cari a la diestra mano y Tollosi a la siniestra, y Titiri, Aullagas, Oruro, Caylloma, las de Porco, Chocaya, Marasa (sic) y Berenguela, las de varios parajes de la provincia de los Chichas y otras muchas de los asientos más lejanos de Potosí, que de todas partes bullía la plata en esta Villa, siempre reventando por salir a la Europa y esparcirse a todo el mundo”.
Por otra parte, en 1699, Antonio López de Quiroga, a la muerte de su suegro quedó muy rico, y al pasar los años de su buena administración le permitieron incrementar su patrimonio, Arzáns al respecto expresa: “Fabricó algunos ingenios y compró otros muchos hasta tener en la Villa ocho cabezas de ellos, cosa sin ejemplar desde que se fabricó la Ribera famosa. En estos se molían aquellos monstruosos metales en riqueza que se sacaban de las labores de minas de este gran Cerro, las más nombradas Amoladera, Candelaria, Cotamito, Centeno, La Pedrera, y otras muchas. Pasó a millones su caudal y se aumentó con las minas ricas que adquirió en los asientos de Lipes, Ocuri, Aullagas, Puno y otros, donde tenía muchos ingenios de los cuales continuamente le traían innumerables marcos de plata. Luego dio en adquirir y comprar muchas y muy buenas haciendas de viñas, tierras de panllevar y estancias, que todo aumentaba riquezas y regalos”.
