En la ara principal o altar mayor del templo mercedario de la Villa Imperial de Potosí, encuéntrase la magnífica talla escultural de la Virgen “Nuestra Señora de la Merced”, preciosa obra de arte escultural trabajada en madera, mostrándose con esa altivez y prestancia muy admirada por todos cuantos la ven, la veneran y solicitan sus favores.
Esta preciosidad de escultura religiosa fue lograda en Sevilla de España a mediados del siglo XVII, aún de que el historiador don Luis Subieta Sagárnaga, dice que esta imagen escultural fue realizada en el Cusco del Perú; sin embargo, manuscritos encontrados en las Indias de Sevilla, hacen saber que el año de 1640, el Prior de la Orden Mercedaria de España, había contratado los servicios de los maestros tallistas e imagineros José Manuel Zozaya y Ricardo Martín Medina, para que ellos labrasen la escultura de la Virgen María de la Merced, con destino a la Villa Imperial de Potosí en América del Sur, a solicitud de los frailes mercedarios que tenían a su cargo el convento y templo de la Merced en Potosí, cuya casa de Dios habíase fundado el año de 1555, con los generosos donativos de los ricos mineros de la ciudad.
La obra en sí fue terminada el año de 1642, cuando el famoso pintor español Francisco de Zurbarán, al ver esta inigualable escultura, sólo atinó en decir; “Esta es una obra de milagro..!”. Y fue el mismo pintor badajos, quien realizó algunos toques de pintura en el rostro y cuerpo de la Virgen de la Merced, para luego un año después ser trasladada a la Villa Imperial de Carlos V, por trámites del Prior mercedario Fray Matías de la Cruz, místico español, quien cristalizó sus anhelos a favor del templo y convento a su cargo, entronizándose la imagen de la Virgen María de la Merced en el altar principal de dicha iglesia el año 1644 en medio de un ceremonioso oficio religioso y una tumultuosa manifestación espiritual del pueblo potosino congregado en las afueras e interiores del templo mercedario.
Desde entonces, la devoción a la Virgen Santísima, bajo la advocación de “Nuestra Señora de la Merced”, se halla íntimamente ligada a la vida espiritual de la población potosina, guardando sus tradiciones gloriosas, milagros sorprendentes y, cuya protección fue invocada en las contiendas civiles y en las luchas libertarias, atribuyéndola el triunfo de las fuerzas patriotas en la guerra de los quince años. Por este hecho, el segundo ejército auxiliar argentino a la cabeza del Gral. Manuel Belgrano y por resolución del Alto Mando Militar Argentino, se la nombró a la Virgen de la Merced como “Patrona de las Fuerzas Patriotas”, concediéndosela el grado militar de “Coronela” y una pensión vitalicia a cargo del gobierno argentino.
Ya en la época republicana y durante el gobierno del Gral. Waldo Ballivian, la Virgen de la Merced de Potosí, fue ascendida al grado militar de “Generala”, recibiendo la espada de mando con empuñadura de oro y escudo boliviano, más las charreteras y capa militar.
En realidad la destacada escultura de la Virgen de la Merced, venerada en Potosí, es la única en Bolivia que ostenta el grado militar de “Generala” del Ejército de Bolivia, como un privilegio para la iglesia de Potosí.
Vestimenta de la Virgen de La Merced
Acá es importante saber que la magnífica escultura de la Virgen de la Merced venerada en Potosí, por siempre fue honrada con el culto de la población, desde el momento mismo que fue entronizada en el templo que lleva su nombre, sin que en todo el siglo XVIII haya recibido ropaje alguno, mostrándosela toda policromada, con la belleza natural y algunos toques de pintura realizada por el español Zurbarán hasta fines del siglo mencionado.
Posteriormente y por iniciativa de algunas damas españolas pertenecientes a la Cofradía del templo y, en imitación de lo que habíase hecho con la escultura de la Virgen de la Candelaria en el templo de Jerusalén; se la vistió a la imagen de la Merced con ropa traída de Francia y España, motivando para que otras personas devotas de la Virgen, obsequiasen toda vestimenta y alhajas. Por este hecho, la escultura religiosa de la Virgen de la Merced llegó a enriquecerse con el mejor ropaje que año tras año lucía en sus días de fiesta.
Lamentablemente muchas de las joyas en oro y plata, más otras prendas de vestir de la Virgen, fueron arrebatadas por revolucionarios de guerras civiles ocurridas en Potosí, ejemplo de ello, fueron las barricadas de noviembre de 1870 cuando el tirano Mariano Melgarejo Valencia ingresó a la ciudad con su soldadesca de diciembre, matando a los que defendían las barricadas potosinas, trabándose entonces una lucha sangrienta en diferentes arterias de la ciudad, sobre todo en el atrio e interiores del templo de La Merced que, pese a recibir una buena fortificación para hacer resistencia a las fuerzas del Gral. Melgarejo Valencia, éste no tuvo compasión de ninguna naturaleza para ordenar la matanza de los civiles que encontrábanse entre la plaza del carbón y el templo mercedario.
