El Museo del quai Branly celebra ayer en París su décimo aniversario con una exposición en la que homenajea a su fundador, Jacques Chirac, y explora la íntima relación entre las convicciones culturales y ciertos episodios claves en la carrera del que fuese presidente de Francia entre 1995 y 2007.
La muestra, titulada "Jacques Chirac o el diálogo de culturas", aspira a revelar cómo el político conservador ofreció con este museo "otra mirada sobre el genio de los pueblos y las civilizaciones de África, Asia, Oceanía y las Américas", declaró a EFE su presidente, Stéphane Martin.
"Es el único museo en Francia que habla de todo menos de Francia. Es una especie de 'antimuseo' nacional, porque ya hay otros que cuentan el gran relato nacional”, dijo.
