Diario Digital El Potosí


Los mutilados en la guerra siria pretenden recuperar sus vidas

12 Enero 2017EFE • Alepo
A+ A-
El pequeño Fares, en silla de ruedas por tener las dos piernas amputadas, es ayudado por su amigo.

El pequeño Fares, en silla de ruedas por tener las dos piernas amputadas, es ayudado por su amigo.

Las personas, muchas de ellas niños, con algún miembro amputado abundan en el centro de acogida de desplazados de Yebrín, en las afueras de la ciudad siria de Alepo, donde tratan de rehacer sus vidas tras el trauma que han pasado.

Una mirada alrededor es suficiente para hacerse una idea del sufrimiento que estos desplazados han sufrido en los cuatro últimos años de guerra.

La mayoría de ellos procede de los barrios que estaban en poder de los rebeldes en el este de Alepo y conocen lo que es padecer hambre y la falta de atención médica.

Algunos tienen heridas de guerra y muchos han perdido algún miembro del cuerpo.

De hecho, en gran parte de las familias hay al menos una persona a la que le falta una pierna o un brazo, debido a las heridas causadas por la metralla que se esparce tras el impacto de los proyectiles.

El adolescente Fuad Hach Saleh, de quince años y originario del este de Alepo, perdió una  pierna hace cuatro meses.

Trabajaba en una tienda cuando un proyectil cayó en las proximidades y le hirió a él y a otras personas.

"No teníamos hospitales adecuados en las áreas en poder rebelde, solo clínicas pequeñas y hospitales de campaña con enfermeras poco eficientes y sin médicos especialistas o profesionales", se quejó Fuad en declaraciones a EFE.

El joven lamentó que siempre que aparecía alguien con alguna herida grave en el brazo o la pierna se procedía a amputar en esos centros sanitarios.

Fuad pasó por seis operaciones en la pierna antes de que se la cortaran y todavía le duele.

Su padre, Mohamed, rememoró el sufrimiento que tuvieron que soportar: "Sabía que al final le amputarían la pierna, no había una asistencia médica apropiada y no se contaba ni con las medicinas ni con el equipamiento médico necesario", relató a EFE.

Un año antes de que el adolescente resultó herido, la familia había pasado por el trance de perder a uno de sus integrantes, el hermano mayor de Fuad, que falleció en un ataque parecido.

A unos pocos metros de donde permanecen los Saleh, en su nueva morada situada en un antiguo hangar de Yebrín, un muchacho empujó rápido la silla de ruedas de su amigo, Fares, un niño que pese a tener las dos piernas amputadas no para de reír. Fares sonríe cuando explica a EFE sus miserias. "Esto (en referencia a sus piernas) fue causado por la metralla, que vino de no sé dónde", explicó.

Fares lanzó una carcajada sarcástica cuando habla del tratamiento que recibió tras ser herido. "No podían hacer nada (los médicos) -señaló-. Se dedicaban solo a cortar las piernas y brazos de la gente, optaban por lo fácil porque no tenían ni la experiencia ni el equipamiento".

En Yebrín, atiende a algunos pacientes el médico Musab al Isa, que trabaja con una ONG local apoyada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y que considera que la asistencia sanitaria de la que estas personas dispusieron durante cuatro años fue "catastrófica".

 

Hemeroteca



Editora Canelas del Sur S.R.L.

El Potosí © 2017
Todos los derechos reservados

Contáctenos

Dirección:

Calle Cochabamba Nº35 (junto a la ex Unidad Sanitaria). Potosí - Bolivia

Teléfono:

Central telefónica: +591 4 6227835

Correos electrónicos:

Informaciones: info@elpotosi.net

Redes Sociales

Síguenos en:


Sistema de Gestión de Diarios Digitales v1.1.1
Desarrollado por ROOTCODE