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Aullagas y Colquechaca, lugares históricos de Potosí

10 Marzo 2018Rubén Julio Ruiz Ortiz
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La antigua "Ciudad de Piedra", de Aullagas.

La antigua "Ciudad de Piedra", de Aullagas.

En la época de mayor auge de producción de plata en Potosí, concretamente, del siglo XVI al XVIII, el cronista Bartolomé de Arzáns Orsúa y Vela, en su obra “La Historia de la Villa Imperial de Potosí”, escrita de 1705 a 1736, comenta cronológicamente acerca de los sucesos y la importancia de Potosí, pero asimismo relata, acerca de los asientos mineros cercanos a la Villa Imperial que con su producción contribuyeron a alcanzar la grandeza de esta ciudad, reconocida en todo el mundo.

Por ello, en esta oportunidad analizaremos la relación de Aullagas con Potosí.

A Potosí, por su abundante población que se acercaba a los 160.000 habitantes, en el primer tercio del siglo XVII, por la Casa de Moneda, por su auge económico, había que abastecerle de mercaderías, productos y servicios de toda naturaleza que llegaban de todo el mundo y sus alrededores.

Al referirse a la producción de las minas, Arzáns, refiere “Los Chichas, Oruro, San Antonio de Esquilache, Berenguela de Pacajes, Cailloma, Lipes, Puno, Porco, Aullagas, Maragua, Ocurí, Chocaya, Chingurani, y otros muchos asientos y minas particulares de sus contornos ayudan a su mayor grandeza con millones de plata en barras, piñas, planchas y piedras, que es preciso que concurra de todas partes la plata a esta Villa para que en su Casa de Moneda se acredite el cuño real”.

De otro lado, al momento de la innovación del trabajo con el mercurio para la purificación de la plata, en la década de 1570, el cronista, al analizar el año 1567 señala al referirse a las minas de mercurio de Huancavelica, Perú: “En otros tiempos tenía su majestad de estas minas de azogue de este peruano reino, sin costa ni riesgo, 400.000 pesos de 14 reales cada uno, y no había año que no se sacasen de estas minas 8.000 quintales de azogue después que entró en posesión real, los cuales se repartían (como también se reparten hoy 1705-1736) para el beneficio de los metales del rico Cerro de esta Villa, para los de Oruro, Lipes, Aullagas, Ocurí y los otros minerales. Y aunque en este año no se comenzó a usar del beneficio por azogue, a pocos más de cuatro años se usó de él con admirable acierto, como en su lugar diré más largamente”.

En otro acápite importante de la historia de la Villa Imperial, referido a la lucha por la plata de Vicuñas (criollos) y Vascongados (españoles), manifiesta: “El día 4 de octubre de 1623, se supo en La Plata (Sucre) la entrada de los Vicuñas en Potosí, y muertes que hicieron; y como decían habían de hacer lo mismo en aquella ciudad”, para la defensa “enviaron con presteza algunos soldados a los minerales de Aullagas para que trajesen plomo, pues no tenían más que dos arrobas de aquel metal”. Asimismo, comenta “En los Chichas por el oro y en Ocuri y Aullagas por la plata, todo eran cruelísimos bandos representándose tragedias lastimosas”.

En el episodio de la falsificación de monedas protagonizada por Francisco de la Rocha, en la década de 1640, señala “Sabida cosa es que la plata del Cerro de Potosí es de más subida ley que otra ninguna del Perú, pues la de Lipes (que se tiene por buena) no le alcanza con seis dineros, ni la de Porco, Aullagas, Ocuri, Titiri y otras con cuatro. Es tan rico y de tanto valor el metal de este Cerro que un real de ocho español vale en Turquía 10 aspros más que los reales de a ocho de otros reinos y señoríos, y estos 10 aspros, aunque son de plata, no tienen de valor más que un real “.

Y seguidamente acota “He querido declarar esto para solo decir el atrevimiento demasiado que se tuvo en labrar con tanta falsedad la moneda, particularmente la fábrica de Ramírez, pues en la mayor parte se halló que tenía un real de a ocho sólo los tres de plata y los cinco de cobre, en alguna parte la mitad y en otra menos del cobre”.

De otro lado, refiriéndose a otras minas en los alrededores del Cerro de Potosí, relata: “Demás de estas minas que solo eran del Cerro de Potosí, ayudaban también en aquel tiempo a la grandeza de la Villa las otras ricas minas de los cerros que están a sus lados, como son Cari Cari a la diestra mano y Tollosi a la siniestra, y Titiri, Aullagas, Oruro, Caylloma, las de Porco, Chocaya, Marasa (sic) y Berenguela, las de varios parajes de la provincia de los Chichas y otras muchas de los asientos más lejanos de Potosí, que de todas partes bullía la plata en esta Villa, siempre reventando por salir a la Europa y esparcirse a todo el mundo”.

Por otra parte, en 1699, Antonio López de Quiroga, a la muerte de su suegro quedó muy rico, y al pasar los años de su buena administración le permitieron incrementar su patrimonio, Arzáns al respecto expresa: “Fabricó algunos ingenios y compró otros muchos hasta tener en la Villa ocho cabezas de ellos, cosa sin ejemplar desde que se fabricó la Ribera famosa. En estos se molían aquellos monstruosos metales en riqueza que se sacaban de las labores de minas de este gran Cerro, las más nombradas Amoladera, Candelaria, Cotamito, Centeno, La Pedrera, y otras muchas. Pasó a millones su caudal y se aumentó con las minas ricas que adquirió en los asientos de Lipes, Ocuri, Aullagas, Puno y otros, donde tenía muchos ingenios de los cuales continuamente le traían innumerables marcos de plata. Luego dio en adquirir y comprar muchas y muy buenas haciendas de viñas, tierras de panllevar y estancias, que todo aumentaba riquezas y regalos”.

Esos son algunos episodios de la historia de Potosí en los que se menciona a Aullagas.

Históricamente, Aullagas (4.695 msnm) y Janconaza (ubicada cerca de Aullagas) fueron minas prehispánicas conquistadas por el Inca Tupaj Yupanqui, alrededor de 1475, para formar parte del Tahuantinsuyo, en la región de Kollasuyo, según los cronistas Cieza de León y Waldomar Espinosa Soriano.

Posteriormente, en 1535, Diego de Almagro, tomó posesión de este territorio, quién estuvo durante 10 días recorriendo este territorio y sus minas.

Al agotamiento de las minas de Aullagas la gente se trasladó paulatinamente a Colquechaca (de mejor clima) donde el mineral era muy visible.

A finales del siglo XIX, en la República, se produce la baja del precio de la plata en el mercado internacional lo que ocasiona el cierre de varias compañías mineras asentadas en las cercanías y desencadena el despido de los trabajadores, y muchas familias de Aullagas y Colquechaca, migraron hacia Uncía, floreciente asiento minero en donde Simón I. Patiño explotaba estaño en su mina La Salvadora. Aullagas, queda totalmente despoblado luego del incendio del templo de San Miguel.

Este girón patrio, se encuentra a 32 leguas, equivalente a 180 km de Potosí, unido por el camino asfaltado hacia Oruro hasta el cruce a Macha, y se desvía por otro camino asfaltado hasta llegar a Colquechaca, capital de la Provincia Chayanta, cerca de esta localidad se pueden apreciar las ruinas de Jankonaza y Aullagas, llamada también “La Ciudad de Piedra”, es impresionante ver todas las construcciones de piedra laja, con tecnología de los incas con piedra y argamasa, es interesante conocer del ingenio de los indígenas que en siglos pasados para combatir las inclemencias del tiempo realizaban sus construcciones con doble pared, una exterior y otra interior, los techos eran de barro y paja, aunque en la actualidad no queda ni una construcción completa, por el deterioro ocasionado por los buscadores de tesoros o “tapados”. De estas construcciones sobresalen inmediatamente los vestigios del templo de San Miguel y del Banco de Rescates.

A Aullagas, en 1776, las autoridades coloniales le autorizaron la circulación de una moneda de plata el Pisu, para sus transacciones, sin ningún símbolo o marca, solo la división lineal de ocho partes con una equivalencia de ocho reales. En 1778, se creó el primer Banco de Rescates de minerales, por el corregidor de Chayanta Joaquín Alos. En 1780, en las cercanías fue apresado Tomás Katari, cuya muerte fue determinante para desencadenar uno de los primeros levantamientos de los indígenas contra los españoles por el abuso en el cobro de impuestos. En este territorio nació la diablada y el tinku, entre Pocoata y Macha.

Otro hecho fue la fundación del Banco Francisco Argandoña por empresario chuquisaqueño del mismo nombre.

Y finalmente, es ineludible mencionar el hallazgo histórico de un “tapado”, en agosto de 2017, con monedas acuñadas en la Casa de Moneda de Potosí, en 1815.

Esos y otros hechos históricos y culturales ocurrieron en las poblaciones de Jankonaza, Aullagas y Coquechaca y sus alrededores, cuyos habitantes con la ayuda de las autoridades pueden aprovechar turísticamente estos acontecimientos, podrían formar un museo regional, siendo la restauración de Aullagas imprescindible, es por ello, que nos alegramos haber sido testigos, el 27 de febrero pasado, de la entrega por parte del gobernador de Potosí, de un estudio a diseño final para consolidar este propósito. Este hecho, nos hace pregonar un futuro prometedor en el campo turístico para esta región del país.

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