| Lunes 12 de mayo del año 2008 Potosí - Bolivia El retorno del tostado de maíz
Pánfilo Yapu Condo
La subida del precio del pan nuestro de cada día, me da el coraje de escribir estas líneas; ¡que ingenuo he sido! Creí, cuando Evo Morales se posesionaba como presidente de Bolivia, la situación de los pobres bolivianos cambiaría; pero qué lejos estuve de esta realidad. Hoy salí a comprar el pan para tomar mi desayuno, encontré los panes, sólo de un boliviano; rápidamente rememoré mi infancia en el rancho de K'ullku del ayllu Qapaqanaqa.
En aquellos años en vez de pan se tomaba desayuno con tostado de maíz, pito de trigo o cebada, tortilla de maíz; pensé que había llegado nuevamente el retorno del tostado, el famoso pachakuti que pregonan algunos amigos aimaras; era evidente, a semejante subida del precio, el retorno de tostado del maíz, era algo concreto para subsistir.
En realidad el costo de vida ha subido entre 50 a 100%, en consecuencia el gobierno por justicia debe aumentar los salarios en esa misma proporción, caso contrario vendrá un empobrecimiento de la población boliviana y consecuentemente pronto llegará un proceso de inanición. En esa situación no habrá discurso político que aguante, ni gobierno que dure un año.
Para peor, antes por lo menos había campesinos o indios quechuas y aimaras trabajando de la tierra para producir el trigo, el maíz, las legumbres; pero actualmente gran parte de estos hermanos se ha dedicado a la política y han abandonado la producción agrícola; será muy difícil el retorno a la agricultura; ahí sí, ni con pachakuti, ni con salarios bien remunerados no volverán al trabajo de la tierra, ya que han aprendido otro tipo de actividades y no volverán a agarrar el arado, porque el trabajo agrícola no les dio la prosperidad; pero la política les da buena vida.
En el altiplano y en los valles potosinos se cuenta con climas muy favorables para la producción del trigo, el maíz y otros productos que fácilmente pueden satisfacer las necesidades alimentarias de nuestro pueblo pero con los bonos dignidad y otras prebendas las comunidades ya llegaron a detestar el trabajo productivo de la tierra. ¿Qué hacer? Esta es una pregunta sin respuesta.
(*) Pánfilo Yapu es ex viceministro de Educación.
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