| Sábado 10 de mayo del año 2008 Potosí - Bolivia LA NOTICIA DE PERFIL
El voto secreto del Cardenal
Paulovich
La asistencia del Cardenal Julio Terrazas al acto plebiscitario que se realizó el domingo pasado en Santa Cruz hizo que el Gobierno descartara a la Iglesia Católica como facilitadora del diálogo entre el gobierno de Evo y sus opositores.
Luego de asistir a la reunión semanal que realizamos los componentes del Sindicato de Acólitos y Sacristanes de La Paz, afiliado a la Confederación Boliviana de Campanilleros, que pertenece a la Asociación Latinoamericana de Apagavelas que es filial del Cónclave Mundial Acolitania, salí con mi colega y amigo Ángel Bueno a tomar unas cervecitas en un bar de El Alto llamado "El paraíso de las Chevas".
El gigantesco local se encontraba muy concurrido y me recordó a mi viejo Bar Comercio de Cochabamba por el olor a pis que se cuela desde las "mingitecas" del local, pues es sabido que todo lugar es bueno para leer. Mi amigo Ángel y yo nos instalamos en una mesita y llegó hasta ella no sólo la fragancia de las úreas sino la conversación de muchísimos cholos y cholitas que llenábamos el local.
Escuché decir a un cholo lustroso e ilustrado: "Bien tirado, carajo, que el Cardenal hubiera asistido a votar en el referendo de los cruceños porque tiene derecho a hacerlo porque es boliviano y además es cruceño..." Sus compañeros de mesa permanecieron "callarus nomás", lo cual no pude entender si sus amigos aprobaban o rechazaban aquella opinión.
Después de cinco minutos de meditación silenciosa que todos aprovechamos para beber un "seco de cerveza", un parroquiano con cara de inteligente dijo: "yo creo, camaradas, que no se puede criticar al Cardenal porque hubiera votado ya que nadie sabe si su voto fue por el sí o por el no, o si su voto fue en blanco o fue pifiado, hey dicho".
Mi compañero sacristán Ángel Aveno quiso aplaudir esas palabras, pero yo le agarré las manos y le dije: "Tranquilo Quilo, no te metas en su charla porque nos podrían sacar la huanana" -haciéndome caso mi colega al comprender que en un bar de cholos no se respeta ninguna dignidad eclesiástica, ni siquiera la nuestra que es la de menor jerarquía pues sólo somos sacristanes.
Una cholita de esa mesa que me estaba chequeando y yo no le "daba bola" dijo con gran acierto: "es verdad lo que dice el compañero pues el voto es secreto, y a lo mejor el Cardenal depositó su voto que fue pifiado porque en la papeleta escribió "¡Dios salve a Evo!".
Mi colega no pudo aguantar su entusiasmo y fue a besar a la cholita, lo que encendió una gresca general donde nos sacaron la huanana.
|